Domingo, 12 de abril 2026, 00:22
Manuel Quesada llevaba años arrastrando los problemas generados por la enfermedad crónica que padece. Dolores, malestar y diferentes complicaciones terminaron derivando, hace casi dos décadas, en una vasculitis, una inflamación de las arterias, en su pierna derecha. Sus dedos del pie, y en definitiva, el pie y la pierna, se estaban muriendo. «Una segunda opinión médica se quedó sorprendidísima. '¿Pero nadie te ha dicho todavía que hay que amputarte la pierna? No puedes seguir así', me dijo». El 3 de septiembre de 2010 Manuel amaneció en una camilla del hospital con una pierna menos tras someterse a una amputación tibial. «Te amputan el dolor», pero se topó con un nuevo y duro reto por delante, el de enfrentarse a «todos los traumas que supone una amputación», asegura el errenteriarra en el Día Internacional de las Personas con Extremidades Diferentes, que se conmemora hoy. Quesada es, además, presidente de la Fundación de Personas Amputadas de España (Andade) y delegado de la fundación en Euskadi y Navarra.
En este proceso de adaptación a su nueva vida, «después de 45 años haciendo uso de mis cuatro extremidades», vivió «un duelo traumático» que recuerda con muchos altibajos. Le sorprendió especialmente que «una vez pasas por el quirófano y el cirujano realiza la amputación, es como si ya estuviera todo resuelto. Se olvidan de ti», describe. «Cuando tienes una patología, cada cierto tiempo hay un seguimiento con un médico especializado, pero en este caso no ocurre lo mismo. Para mí ha sido un camino muy difícil», insiste. Tanto a nivel físico como mental.
«El camino no ha sido fácil. Supone un antes y un después, aunque se puede llegar a recuperar parte de tu vida anterior, siempre queda una parte de dependencia», explica. Este proceso lo ha afrontado acompañado del apoyo de psicólogos, para aprender a llevar su nueva realidad con aceptación. «Son 45 años en los que no había echado en falta ninguna parte de mi cuerpo. Yo tenía una vida normal, trabajadora… hasta que sucedió lo que sucedió y te cambia la vida». Lo describe como «un vuelco de 180 grados, no solo para la persona amputada, sino también para la familia, que tiene que aprender a afrontar una nueva realidad y superar nuevos obstáculos». Una comparativa que tiende a utilizar es que «la vida te ha puesto una zancadilla, sí, pero hay que saber levantarse y poco a poco conquistar las metas que te quieras poner para superarlo. Porque sí, se supera».
Campeón de esgrima
Manuel habla desde la experiencia. Y es que el deporte y el ejercicio han sido «fundamentales» en su proceso de adaptación. «Es una vía de escape para las personas que tenemos alguna amputación. De verdad que sientes que puedes volver a hacer cosas, que te sientes útil, y eso es algo que no tiene precio», explica el errenteriarra, campeón nacional de esgrima adaptada en varias ocasiones y practicante de pelota adaptada.
Así, con el tiempo, decidió transformar su experiencia en una forma de ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares. Fue su protesista quien le puso en contacto con la Asociación nacional de Amputados (Andade). Así, con la intención de «ayudar a alguien, para que no tenga que pasar por lo que he pasado y sigo pasando, porque al final convives con esta realidad cada día», Manuel se convirtió en el delegado de Navarra. Más tarde, de Euskadi y, finalmente, desde 2024, pasó a desempeñar el papel de presidente de Andade.
Desde la fundación comparten información práctica y de interés para el amputado y sus familiares, desde materiales sobre prótesis y rehabilitación, trucos y consejos o testimonios para que la gente pueda sentirse comprendida. Porque «aunque seamos un colectivo muy grande, todavía nos queda mucho camino por recorrer, aunque poco a poco vamos haciendo avances», apunta Quesada. Se refiere a que «por fin» el gasto por una amputación dejará de correr a cuenta del paciente –como ocurría hasta ahora en Euskadi–. «Seguimos pidiendo derechos, que se nos escuche e intentando avanzar como colectivo», explica Quesada.
Por eso, hoy 12 de abril, Andade, junto a la Asociación de Familias de Niños con Prótesis (Afanip), la Asociación Española contra la Meningitis (AEM) y Amputats Sant Jordi, conmemora desde hace un par de años el Día Internacional de las Personas con Extremidades Diferentes. Una fecha que no está elegida al azar. «El 12 representa las extremidades perdidas (por ejemplo, 1 brazo o 2 piernas) y el mes 4, las cuatro extremidades. Así, hoy varios ayuntamientos de Gipuzkoa se iluminarán de verde para apoyar a las personas con extremidades diferentes.
FUENTE: DIARIO VASCO